Los ángeles son seres espirituales perfectos que median amorosamente entre Dios y la humanidad.

Los ángeles constituyen el canal de nuestra omnipresente conexión con Dios, y su misión consiste en guiarnos por la vía espiritual.

Dios nos ama y nos creó a su semejanza para que los conociéramos y amásemos a través de nosotros mismos. Su chispa divina alienta en cada uno de nosotros. La obra de los ángeles estriba en convertir esa chispa en llama, en quemar todo lo que no sea amor, luz o verdad.

Los ángeles actúan como mensajeros de Dios ante la humanidad y proporcionan los medios a través de los cuales se realizan nuestros sueños y se colman nuestras esperanzas. Promueven las actitudes sanas ante la vida, la propia aceptación y la gratitud. Nos ayudan a permanecer flexibles, positivos, abiertos a nuevas posibilidades y atentos a los milagros que diariamente aportan a nuestra existencia.

Hay ángeles cuya misión estriba en servir a la humanidad a través de su evolución. Los más poderosos entre los mensajeros de Dios son los arcángeles, que nos brindan protección, curación y orientación; cabe recurrir a ellos para que nos socorran en nuestras necesidades tanto individuales como colectivas. Podemos llamar a los arcángeles cuando nos sintamos heridos o perdidos. Nos devuelven a nuestras raíces espirituales, actuando junto a los ángeles guardianes para darnos todo lo que requiere el saber y el desarrollo de nuestras almas. Nos ofrecen la palabra de Dios y nos estimulan a lograr que nuestra propia luz brille y cure el mundo.
 





Los Ángeles nos brindan protección


Hay relatos bien documentados acerca de de la protección de los ángeles en favor de soldados, policías y, en general, de grandes grupos de individuos en situaciones de peligro. Existen también narraciones de curaciones notables, tanto oficialmente reconocidas como oficiosamente admitidas, que confirman la universalidad de la intervención angélica.

Se dice que los ángeles guardianes han vivido con nosotros desde el comienzo del viaje de nuestras almas a través del tiempo. Nunca nos abandonan, critican o censuran. Solo exigen que seamos conscientes de su proximidad, de que aguardan a que los llamemos para aportar esperanza, ánimos e incluso humor. Los relatos de las intervenciones angélicas muestras que en todo momento están siempre muy cerca de nosotros.

También podemos llamarlos para que ayuden a otros en apuros. Le sorprendería saber cuán inmediatamente se desplaza la energía y sobreviene la intervención para aliviar o ayudar a quienes lo necesiten. Los ángeles anhelan responder a una plegaria. Al fin y al cabo, esa es su misión.

 



Ángeles en tiempos de apuros


Los ángeles nos consuelan de las penas, logran que dejemos de sentir miedo y ponen coto a la infelicidad. Nos convencen de que, sea cual fuere lo que suceda, siempre seremos amados, guiados y protegidos. Nuestro espíritu no puede morir ni perderse. Ni, en realidad, es posible que fracasemos. Siempre se nos proporcionará otra oportunidad de aprender, y nuestras almas recibirán la experiencia que precisan para su desarrollo.

Es posible que en ocasiones sea tan intenso el dolor o tan definitiva una separación, que no podamos ver la intención suprema. Y, sin embargo, con el paso del tiempo, se despliegan las circunstancias para revelar la llave que abre la puerta de la siguiente etapa de nuestra existencia. A veces llegamos retrospectivamente a advertir que solo fuimos capaces de superar una dificultad porque recibimos la gracia y el amor de una fuente superior.

El conocimiento de los ángeles no depende del pensamiento místico. Simplemente requiere aceptar que quizá no tengamos todas las respuestas, y que fuera de los límites de la vida cotidiana existen cosas que nos afectan e influyen. Los ángeles encajan en la categoría de los imponderables. Constituyen un aspecto del misterio del modo de obrar del Espíritu Santo.

 




Como meditar, orar y visualizar


Podemos ahondar en nuestra comunión con Dios y los ángeles a través de la oración, la meditación y la visualización. Aquí te brindo estas técnicas para reanimar tu imaginación, estimular tu fe y ayudarte a que reflexiones sobre diferentes temas.

Muéstrate cordial contigo mismo, sobre todo si no te hallas familiarizado con estos medios de aproximarse a tu mundo íntimo. Descubrirás que, con la práctica, te sentirás más a gusto en la comunicación con Dios de esa manera.



Meditación


La meditación es una forma receptiva de comunión con la Divinidad. Busque un tiempo para librar a su mente de su interminable cháchara. Relaje su cuerpo, respire con tranquilidad y escuche con atención a la nada que hay en su seno. Eso calmará sus emociones y permitirá que su cuerpo deje de bombear adrenalina. Logre que se aleje el pensamiento consciente y profundice dentro de sí mismo. Se dice que Dios vive dentro de su corazón y que refleja Su mente en su mente superior. Podrá experimentarlo cuando se aquiete.

Tal vez descubra que hay meditaciones que le apasionan y le brindan una sensación de paz y serenidad. Otras pueden estimularlo a reflexionar sobre su existencia o sobre la calidad de su situación presente. Pero quizá haya meditaciones evocadoras de recuerdos que revivan antiguos traumas, heridas y pérdidas. Si eso sucede, deje que la energía de esos acontecimientos del pasado fluya hasta salir de su conciencia. Utilice todo lo que le llegue en la meditación como una guía para alcanzar el lugar en donde necesita estar ahora.



Oración


Se ha descrito la plegaria como la forma activa de comunicación con Dios.
En la oración muda o vocal, hablamos a nuestro Padre Celestial, abrimos nuestro corazón, compartimos nuestro dolor, solicitamos apoyo y expresamos nuestra más honda gratitud.
La oración es la expansión de nuestro más profundo anhelo de integridad y felicidad. La capacidad de rezar procede del conocimiento de que no estamos solos y de que no esperamos experimentar la vida sin ayuda. Son universales las pruebas del poder curativo de la plegaria.

Todos hemos oído relatos sobre respuestas milagrosas a las oraciones. Las plegarias lo unirán inmediatamente con la Fuente y serán el pilar de su relación con Dios.

Es posible que esté ya acostumbrado a rezar oraciones especiales. Cabe emplear las plegarias de este libro con el fin de reforzar las propias. Para que Dios nos escuche, no es preciso que las oraciones sean selectas o elocuentes; algunos creen que Él conoce nuestras peticiones mucho antes de que las formulemos. La plegaria nos ayuda en realidad a concentrar nuestra gratitud y a aclarar nuestro propósito. Representa nuestra conexión eterna con Dios y lleva nuestro mensaje hasta la Fuente.

Si no se halla familiarizado con las oraciones, utilice las que le daré, hasta que pueda encontrar sus propias palabras a la hora de comunicarse con Dios. Esa tarea se torna más fácil con la práctica. Deje que las palabras salgan de su corazón y que expresen lo que es verdad para usted.

El acto de la plegaria le permite llegar a las profundidades de su alma y descubrir lo que auténticamente importa.
Si duda de la eficacia de la oración o siente que no está siendo escuchado, tal vez pueda probar a solicitar un signo o mensaje que le haga saber que sus oraciones han sido acogidas. Dios desea que esté abierto el canal de la comunicación.



Visualización


Este es un modo de adiestrar a la imaginación para concebir resultados plenos y situaciones óptimas que promuevan su existencia.
Cuando ve algo en el ojo de su mente, recibe el poder de manifestarlo. Trate de fortalecer su imaginación, practicando con su ojo interior la visión de colores y de formas. Este es el comienzo del dominios de la visualización.

Se la ha empleado para ayudar a pacientes en la reducción de tumores, y los atletas la utilizan con el fin de mejorar su rendimiento. Nosotros la usamos en la meditación con el fin de estimular nuestra conciencia espiritual.

Como el desarrollo de un músculo, la reactivación de una imaginación largo tiempo dormida exigirá tiempo y práctica. Una vez que consiga ver lo que desea a través del ojo de su mente, será capaz de consagrar a eso sus emociones. Cuando libere esta creación en una plegaria, los cielos sabrán exactamente lo que usted impetra. No hay posibilidad alguna de que ese recurso deje de materializarse si visualiza claramente qué es lo que anhela.

 

 

 

 


 

 

Diseños Jandra www.criscarbone.com.ar